El otro día me contaron mis padres algo muy triste. Es algo que tiene que ver con todos nosotros, con la vida misma, con la muerte, con la vejez... Con la soledad en la que vivimos en la mayoría de las ciudades de cierto tamaño.
Este es un espacio de reflexiones personales, de elucubraciones varias y, por supuesto, de opinión. Algo así como una especie de cuaderno de bitácora o diario de a a bordo. Bienvenidos a "Can Jaraina", estáis en vuestra casa.
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05 noviembre, 2015
21 septiembre, 2010
Conciencia de clase, 2ª parte
El piso era grande, tendría unos 120 m cuadrados, con dos alas diferenciadas y un enorme pasillo conector. El mobiliario era lujoso, pomposo y lleno de detalles de ornamentación que hablaban de viajes por todo el mundo. Jarrones, porcelanas, cuadros, esculturas de todos los países y de todos los formatos que parecían agolpados sin orden ni sentido alguno. Todo algo caótico, recargado y con poco gusto. Recuerdo que pensé: "Esta gente tiene muchos objetos caros, pero muy poco gusto a la hora de decorar una casa..que pésimo gusto!!".
Conciencia de "clase" 1º parte
No sé muy bien como quedamos emparejados para hacer el trabajo de prácticas de Física (primer curso de Biología en la UAB). Supongo que aquel día nos sentamos juntos por azar y cuando nos dijeron que debíamos hacer un trabajo por parejas nos miramos y decidimos "por qué no?"
- Quedamos en mi casa?, me dijo.
- Si claro, dónde vives?
- Quedamos en mi casa?, me dijo.
- Si claro, dónde vives?
22 enero, 2010
El hombre gris
Cuando entró en el vagón de los FGC con la mirada perdida, ausente y taciturno, no tuve duda alguna que se trataba de uno de esos hombres grises y desdichados.Más bien bajo de estatura, escuálido, diría que casi escuchimizado...De ese tipo de hombres que por mucho que se apunten a un GYM no consiguen marcar ni un solo músculo; imposible revestir a ese cuerpo, triste y desangelado, de algo de vitalidad . Te lo imaginas en su desnudez, blanco, con las venas azuladas que se trasparentan angustiadas. Los cabellos ondulados, casi rizados y alineados con una perfección enganchosa...Como si se hubiese peinado y aderezado con limón de forma "relamía" (dialecto colomerense).
07 septiembre, 2009
María
María, sí, pongamos que se llamaba María porque así yo lo imaginé cientos de veces, aunque nunca llegué a preguntárselo.Recuerdo perfectamente la primera vez que la ví en la estación de metro de Lluchmajor...Ya entonces sentí aquella sensación de hormiguitas que recorren la barriga, de nudo en el estómago, que sé yo, ya me entendéis...Seguro que alguna vez también os habrá pasado a vosotros, no? Esos nervios incontrolables que sólo producen los sentimientos a flor de piel.
El pelo largo, castaño, con mechas rubias, sedoso, convidándote a mesarlo y a acariciarlo sin prisas, largamente, de forma pausada y entregada.
27 agosto, 2009
Cuentos para niños que no quieren dormir

Hace muchos, muchos años....allá por el año 1543, cuenta la leyenda que la iglesia vieja
de Cadaqués fue saqueada y quemada por unos corsarios moros, los hermanos Arug y Khaird-ben-Eddin, conocidos como los Barba-Roja...Temibles piratas que sembraron el pánico entre las gentes de los pueblos de pescadores de la costa catalana entre la bahía de Palamós y el Cap de Creus.
Todavía hoy si preguntas a las personas más ancianas, perdura el recuerdo del saqueo y del incendio que aconteció en Palamós (recuerdo aciago que se ha transmitido a través de generaciones y generaciones de lugareños).
Todavía hoy si preguntas a las personas más ancianas, perdura el recuerdo del saqueo y del incendio que aconteció en Palamós (recuerdo aciago que se ha transmitido a través de generaciones y generaciones de lugareños).
26 marzo, 2008
Por tus andares te he conocido!!
Como todas las mañanas, los gorjeos de las golondrinas me despertaron antes incluso que los tímidos rayos de sol inundasen la placeta de la calleja. Gustaban de posarse en los escuchimizados cables del teléfono y para un muchacho de ciudad como yo, no podía haber mejor manera de despertarse.
Mi tío Próspero ya hacía rato que ordeñaba a la cabra en la cuadra y se oía traginar a mi tía, la Bernarda, una mujer tan menuda y hacendosa que parecía mismamente un duendecillo que no paraba ni un instante en la casa.
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